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Tu programa de fidelidad, con tu marca

Puntos que salen del consumo real, beneficios que llegan a quien corresponde, gift cards y reservas en un toque. Y algo que no es un detalle: el club se llama como tu negocio, no como nosotros.

Quiero verloMarca blanca desde el primer día.

Se llama como vos quieras

El nombre, el color, el ícono, el dominio — y hasta cómo se llaman los puntos y los niveles. Tu cliente abre Parri Club, no una app de un proveedor. Son reproducciones de las pantallas, con datos inventados.

El configurador de marca del club, con la vista previa en vivo de la tarjeta del socio

Lo configurás y lo ves al lado

Si en tu parrilla los puntos son «brasas» y los socios son «parrilleros», así se llaman en toda la app. Los niveles los nombrás vos — Chispa, Brasa, Fuego, Leyenda— y también decidís cuánto vale cada sol, cuándo vencen los puntos y qué multiplica cada nivel.

El mismo producto, tres negocios distintos

Una parrilla, una cafetería y un gimnasio. Es la misma pieza de software: lo único que cambia es la configuración. Ninguno de los tres tiene por qué saber que abajo corre JunQo.

La misma app de socio con tres marcas distintas: Parri Club, Norte Café y Cumbre Puntos

Marca blanca de verdad, no un logo cambiado

Cada club tiene su dominio propio —club.laparri.pe, club.cafenorte.pe—, su paleta, su vocabulario y sus premios. Si sos una cadena con varias marcas, cada una puede tener su club sin mezclarse con las demás.

Del lado del socio, un QR y nada más

Se abre en el navegador del teléfono y se agrega a la pantalla de inicio. Sin pasar por ninguna tienda, sin plástico, sin que nadie tenga que actualizar nada.

La tarjeta del socio con sus puntos y el QR, y la pantalla de beneficios y canjes

Puntos, nivel y qué puede canjear hoy

La tarjeta dice cuánto tiene, en qué nivel está y cuánto le falta para el siguiente — que es lo que hace que vuelva. Los canjes que todavía no alcanza se ven en gris con lo que le falta, no escondidos: la meta visible es la mitad del programa.

Y reservar deja de ser un llamado

Día, hora y personas contra el salón real. Lo que no hay, no se puede elegir. Y la reserva cumplida suma más puntos que la visita suelta.

La pantalla de reserva con los horarios disponibles y la confirmación con la mesa asignada

«Tu reserva de siempre», en un toque

Si alguien reservó tres veces lo mismo —Miraflores, sábado, 21:00, cuatro personas—, el botón se lo ofrece hecho. Los horarios sin mesa aparecen en gris porque se miran contra el salón, así que nadie reserva algo que no existe ni espera un «te confirmo».

Del otro lado, a quién le hablás

Una campaña es un segmento más un beneficio. El segmento no lo armás a mano: sale del consumo que el sistema ya tiene.

El panel de campañas con sus segmentos, alcance, canjes y conversión

Y qué pasó después

Cada campaña muestra a cuántos llegó, cuántos canjearon y qué conversión tuvo. «Volvé a Barranco» le habla solo a los socios de Barranco que no van hace 60 días. Arriba, el número que decide si el programa sirve: cuánto más gasta un socio que alguien que no lo es.

Y las empresas que almuerzan siempre en tu local

En vez de treinta consumos sueltos y treinta boletas, un convenio: la empresa carga saldo, lo reparte entre su gente y vos le facturás a ella.

Los convenios corporativos con su saldo cargado y consumido, y el detalle por colaborador

Saldo cargado, saldo consumido, y quién

Cada colaborador consume con su propio código, con el tope que le asignó su empresa. Vos ves cuánto queda de cada convenio y cuándo hay que recargar — el que está al 97% es una venta que te avisa sola.

Qué te resuelve, concretamente

Un QR, no una tarjeta más

El socio muestra su código en caja y el POS suma o descuenta. Sin plástico que se pierde, sin app de tienda que nadie instala, sin preguntarle el DNI a cada persona en la fila.

Los puntos salen del consumo real

No se cargan a mano ni dependen de que el mozo se acuerde: salen de la venta que ya registró el sistema. Y lo que se canjea también baja de ahí.

Segmentar sin exportar nada

Quién no viene hace 60 días, quién cumple años este mes, quién solo va a un local. El corte sale del consumo que ya tenés — no de una planilla que alguien mantiene aparte.

La reserva es del cliente, no del teléfono

Elige día, hora y personas contra el salón real, y confirma. Lo que no hay, no aparece disponible. Y la reserva cumplida suma puntos, que es lo que hace que la use.

Gift cards que se regalan solas

Se compran desde el mismo lugar y llegan por WhatsApp con su QR. Quien la recibe entra al club sin haber pisado el local todavía.

Convenios que facturás a la empresa

Una empresa carga saldo y lo reparte entre su gente. Cada colaborador consume con su propio código y vos emitís una factura, no cuarenta.

Funciona porque el POS ya está abajo

Un programa de fidelidad falla cuando los puntos dependen de que alguien los cargue. Acá no: la venta la registra JunQo POS, y de ahí salen los puntos, el nivel y el segmento. La reserva se apoya en el salón que ya vive en JunQo Gestión. Por eso Club no es una app aparte — es la capa que le habla a tu cliente con lo que el sistema ya sabe.

Ver JunQo POS →

¿Cuántos de los que vinieron este mes van a volver?

Si no sabés la respuesta, ese es exactamente el problema. Contanos cómo hacés hoy para que la gente vuelva. Si esto no te mejora ese número, te lo decimos.

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